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Fija el ancho del patrón en puntadas — cuantas más puntadas
más detalle y más grande el bordado terminado.
Elige cuántos colores de hilo quieres. Menos colores es más fácil de bordar; más colores conserva mejor los matices de la foto.
Selecciona el conteo de tu tela Aida (11
14
16 o 18 puntadas por pulgada) para ver el tamaño real del bordado en centímetros y pulgadas.
Descarga el patrón como SVG o PNG: incluye la rejilla con un símbolo por celda
líneas guía cada 10 puntadas y una leyenda con el código DMC
el nombre y el número de puntadas de cada hilo.
Cada color del patrón se empareja con el hilo DMC más cercano usando distancia perceptual en el espacio CIELAB, así la lista de la compra corresponde a madejas que puedes comprar de verdad.
Cada celda muestra un símbolo distinto y la leyenda enlaza cada símbolo con su código DMC, su nombre de color y el número exacto de puntadas de ese hilo, para estimar cuánto hilo necesitas.
El tamaño final del bordado se calcula dividiendo el ancho y el alto en puntadas entre el conteo de la tela (11/14/16/18 puntadas por pulgada), de modo que sabes de antemano cuánto medirá la pieza.
Líneas guía gruesas cada 10 puntadas y coordenadas numeradas en el borde te ayudan a no perder la cuenta mientras bordas, igual que en los patrones profesionales.
Descarga un SVG vectorial que se imprime nítido a cualquier tamaño, o un PNG listo para compartir. El patrón es tuyo, sin marcas de agua ni cuentas.
Tu foto se convierte en patrón íntegramente en tu dispositivo con tecnologías web estándar, y nunca se sube a ningún servidor, API de terceros ni almacenamiento en la nube. Eso importa cuando el motivo es un retrato de familia, la mascota o una foto personal que quieres bordar como regalo pero no dejar en la infraestructura de otra empresa. Como no se transmite nada, la herramienta sigue funcionando sin conexión una vez cargada la página.
En lugar de inventar tonos, la herramienta empareja cada color de la foto con el hilo DMC más cercano midiendo la distancia en CIELAB, un espacio pensado para coincidir con la percepción humana. El resultado es una paleta de hilos comprables, con su código y su nombre, así que puedes ir a la mercería con una lista concreta en vez de intentar adivinar equivalencias a ojo.
A diferencia del pixel art, aquí no se aplica tramado: cada celda es un único color de hilo plano, porque una puntada de cruz no puede mezclar dos hilos dentro del mismo cuadro. La cuantización de color con k-means reduce la foto a tu número de hilos elegido de forma limpia, produciendo zonas de color coherentes que se bordan sin confusión.
El patrón incluye todo lo que necesitas en la mano: símbolos legibles, líneas guía cada diez puntadas, coordenadas en el borde, la leyenda con recuento de puntadas por hilo y el tamaño final según tu tela. Está diseñado para imprimirse y seguirse puntada a puntada, no como una simple vista previa bonita en pantalla.
El punto de cruz es un bordado contado: la tela Aida es una cuadrícula regular de agujeros y cada cuadro se rellena con una pequeña "X" de hilo. Convertir una fotografía en un patrón de punto de cruz significa, por tanto, traducir millones de colores repartidos en píxeles finos a una rejilla pequeña de cuadros, donde cada cuadro lleva un único color de hilo. Es un problema doble: reducir la resolución a la rejilla de puntadas y reducir los colores a un número manejable de hilos.
El primer paso encoge la imagen hasta la rejilla objetivo — por ejemplo 100 puntadas de ancho. En lugar de tomar un solo píxel por cuadro, la herramienta promedia todos los píxeles de origen que caen dentro de cada celda. Ese promedio por área conserva el color representativo de la zona y evita el ruido que produciría muestrear un único píxel. Cada celda resultante es una puntada, y su color medio es el candidato que después se ajustará a un hilo real.
Con la rejilla lista, cada celda todavía guarda un color completo que hay que reducir a la paleta de hilos elegida. La herramienta aprende esa paleta con k-means en el espacio CIELAB, agrupando los colores de la foto en tantos grupos como hilos hayas pedido y quedándose con el centro de cada grupo. A diferencia del pixel art, aquí no se aplica tramado: una puntada de cruz no puede contener dos hilos mezclados, así que cada celda recibe un color sólido. Trabajar en CIELAB en vez de RGB hace que "color más cercano" coincida con lo que percibe el ojo, gastando los pocos hilos disponibles donde más se notan.
Una paleta aprendida de la foto son colores arbitrarios; un bordado necesita hilos que se puedan comprar. Por eso cada color de la paleta se empareja con el hilo DMC más cercano — la gama de referencia del bordado — midiendo de nuevo la distancia en CIELAB. Así cada celda no solo tiene un color, sino un código DMC concreto, un nombre y un símbolo. La leyenda reúne esa información y añade el número de puntadas de cada hilo, un dato práctico para calcular cuántas madejas comprar antes de empezar.
Un patrón imprimible tiene que poder seguirse a mano durante horas. Cada hilo recibe un símbolo distinto que se dibuja en su celda, de modo que el patrón se lee incluso impreso en blanco y negro. Unas líneas guía gruesas cada diez puntadas dividen la rejilla en bloques de 10×10, y unas coordenadas numeradas en el borde te permiten localizar dónde estás sin recontar desde el principio. Son las mismas convenciones de los patrones comerciales, pensadas para reducir errores de conteo.
Un detalle que sorprende a quien empieza: la misma rejilla de puntadas produce bordados de tamaños muy distintos según la tela. El conteo Aida indica cuántas puntadas caben en una pulgada — 11, 14, 16 o 18 son los más comunes. Un patrón de 140×140 puntadas mide unos 32 cm en Aida de 11, pero solo unos 20 cm en Aida de 18. La herramienta calcula el tamaño dividiendo el ancho y el alto en puntadas entre el conteo, así sabes de antemano si tu pieza cabe en el bastidor y cuánta tela necesitas con margen para el marco.
Los mejores ajustes dependen del motivo y de tu paciencia. Un ancho de puntadas mayor (140–200) conserva rasgos finos como ojos o texto, pero multiplica el trabajo y el tamaño; uno menor (60–100) da un bordado rápido y gráfico. En cuanto al número de hilos, menos colores (10–20) es mucho más fácil de bordar y produce zonas limpias, mientras que más colores (30–50) reproduce degradados suaves como cielos o tonos de piel a costa de cambiar de hilo con frecuencia. Para un primer proyecto, empieza con un ancho moderado y una paleta reducida; siempre puedes subir el detalle cuando domines el conteo. Si quieres un aspecto aún más gráfico o de bloques, un generador de pixel art es un buen paso previo para simplificar la imagen.
El punto de cruz premia las imágenes de motivo claro, buen contraste y fondo sencillo: una cara, una mascota, una flor, una silueta contra un fondo liso. Le cuesta con escenas cargadas de pequeños detalles superpuestos o con fotos de bajo contraste donde todo es un tono medio parecido. Si un primer patrón se ve confuso, recorta más cerca del motivo, sube el número de puntadas o reduce los hilos para forzar zonas más grandes y legibles. Y si el mismo motivo te gusta con cuentas en lugar de hilo, el mismo enfoque de rejilla y paleta alimenta un patrón de pintura con diamantes. Una entrada limpia casi siempre supera a pelear con los ajustes: el patrón solo puede ser tan claro como la foto de la que parte.
No. Toda la conversión — reducción a rejilla, cuantización de color y emparejamiento con hilos DMC — se ejecuta localmente en tu navegador con tecnologías web estándar. Tu imagen nunca sale de tu dispositivo.
Sí. Cada color del patrón se empareja con el hilo DMC más cercano midiendo la distancia en el espacio CIELAB, así los códigos y nombres de la leyenda corresponden a madejas que puedes comprar en cualquier mercería.
El conteo indica cuántas puntadas caben por pulgada: 14 es el más habitual para principiantes. Un conteo mayor (16 o 18) hace el bordado más pequeño y detallado; uno menor (11) lo hace más grande y cómodo de coser. La herramienta te muestra el tamaño final en cada caso.
Porque una puntada de cruz no puede mezclar dos hilos dentro del mismo cuadro. Cada celda debe ser un color sólido, así que la herramienta reduce la paleta con k-means pero nunca aplica difusión de error ni tramado ordenado.
Menos colores (10–20) es más fácil y rápido de bordar y produce zonas limpias; más colores (30–50) reproduce mejor degradados como cielos o tonos de piel, a cambio de cambiar de hilo más a menudo. Empieza con una paleta reducida en tu primer proyecto.
La leyenda incluye el número de puntadas de cada hilo. Con ese recuento y el conteo de tu tela puedes estimar la longitud de hilo necesaria y cuántas madejas comprar de cada color, con algo de margen para errores.
Puedes exportar un SVG vectorial, que se imprime nítido a cualquier tamaño y es ideal para ampliar la rejilla, o un PNG listo para compartir. Ambos incluyen la rejilla con símbolos, las líneas guía y la leyenda.
Funciona mejor con imágenes de motivo claro, buen contraste y fondo sencillo. Las escenas muy detalladas o de bajo contraste dan patrones confusos. Recortar cerca del motivo y ajustar el número de puntadas y de hilos suele resolver la mayoría de los casos.
No. El patrón que descargas es limpio, sin marcas de agua, sin logotipos y sin necesidad de crear una cuenta. Es tuyo para imprimir y bordar.